Recorremos el cauce del río donde encontramos saltos, rápeles (descenso con cuerda de forma segura), toboganes, y paisajes increibles. Existen varios niveles dependiendo del número de rápeles, cantidad de agua y longitud de los mismos. En barrancos acuáticos es necesario saber nadar. También podemos disfrutar todo el año de barrancos cuyo cauce está seco pero no por ello quita belleza al paisaje que podemos vislumbrar.
Iremos provistos de todo el material necesario para nuestra seguridad (arnés, casco, traje de neopreno) y sólamente deberemos llevar con nosotros un bañador y calzado de cordones (zapatillas de deporte, o, mejor, botas), el cual se mojará.
También tendremos en cuenta que el transporte hasta el lugar de la actividad no está incluido. Deberemos usar nuestro coche o en la misma oficina nos repartiremos con el resto de participantes dependiendo de la cantidad de vehículos disponibles. Los desplazamientos en automóvil suelen comprender desde los 5 minutos hasta 1 hora y media de distancia, dependiendo de la situación del barranco.
Ofrecemos 3 niveles de dificultad bien diferenciados para poder llevar este deporte al mayor número de gente posible (pulsa sobra las imágenes para verlas más grandes):
Nivel I:

Barrancos sin apenas dificultades técnicas pero muy divertidos, máximo 1 rápel (descenso con cuerda pero con seguridad) de 8 a 15 metros, saltos de 2 ó 3 metros, toboganes cortos y nivel de agua bajo. Ambiente excepcional y paisajes increíbles, dentro de un marco incomparable e imposible de vislumbrar si no es dentro del cauce del cañón. Existen de media jornada o de jornada completa. Son ideales para grupos familiares (dependiendo de la época del año) y para todo tipo de gente que quiera probar esta experiencia. Aun sin llegar a ser excesivamente difíciles, merece la pena visitarlos por la belleza de sus paisajes.
Nivel II:

Barrancos que exigen cierta experiencia en el rápel, aunque no es necesaria. Rápeles más largos (hasta 25 metros), saltos y toboganes de más envergadura (de 6 a 10 metros) que los de nivel I sin llegar a ser barrancos excesivamente difíciles ni físicamente exigentes. Los saltos no son obligatorios. El caudal de agua es algo mayor.
Nivel III:

Barrancos en los que se exige experiencia obligada y saber desenvolverse bien en rápeles, saltos y esfuerzo físico. Rápeles de más de 30 metros de altura, algunos de ellos volados (no se toca la roca); saltos de hasta 15 metros, corrientes de agua fuertes. En algunos de estos barrancos podemos encontrar hasta 15 rápeles, de ahí la necesidad de saber desenvolverse. En muchos de ellos no se usa cuerda auxiliar de seguro en los rápeles y tienen saltos obligados. Es por ello por lo que conviene haber ganado experiencia en barrancos de nivel I y II antes de emprender estas actividades.